Cuando llegamos a Adigrat, al norte de Tigray (Etiopia), despues de tres dias de viaje desde Kenia, el Eparca (Obispo Catolico de Rito Copto) Abba Tesfaselassie Medhin estaba ya esperandonos. A sus 52 anos, parecia encarnar una maravillosa combinacion de entusiasmo y sabiduria practica al relacionarse con la gente. Abba Tesfaselassie nos recibio cordialmente y con el charlamos de muchos temas relacionados con Etiopia, su historia y la situacion actual de la Iglesia catolica en su pais.1

Entre otras cosas, nos dijo que en 1845 Justin de Jacobis, un padre vicenciano que fue el primer Prefecto Apostolico de Abisinia2, se trajo consigo tres palas de un cactus mexicano que se introdujo con exito en la zona del mediterraneo. Hoy toda la region de unos 125.000 km2 y con mas de tres millones de habitantes, esta cubierta de ese cactus, especialmente la montana y las colinas donde no puede crecer otra cosa. Todos provienen de esas tres hojas originales. Estos cactus producen una fruta deliciosa o “higo”, que ahora algunas cooperativas de mujeres, subvencionadas por la diocesis intentan manufacturar haciendo mermelada. Solo hay que cogerlas, hervirlas y ponerlas en conserva, ya que son frutas silvestres que abundan en la zona. Por otro lado, especialmente en la epoca de sequia los campesinos cogen las palas de los cactus y las asan al fuego para limpiarla de pinchos para que las vacas puedan comerlas. Todos los campesinos con los que hemos hablado nos han dicho que el ganado se engorda mas y ademas disfrutan cuando las comen. Todo esto ha salido de tres palas… hace ciento cincuenta anos.